Una aeronave transmite su posición e identidad de forma autónoma, a intervalos regulares. Esta transmisión, enviada por el transpondedor Modo S sin esperar una consulta, se llama squitter; su forma extendida, que también lleva posición y velocidad, se llama ADS-B. El trabajo en tierra consiste en recopilar estas transmisiones, decodificarlas y convertirlas en datos de vigilancia sobre los que se pueda decidir.
Esto no es el trabajo de una sola disciplina. La antena y el receptor, el software embebido que decodifica el mensaje, la capa de red que transporta el dato y la interfaz que lo hace trazable deben construirse a la vez; si falta uno, que los demás funcionen bien no sirve de mucho. Construir esta cadena del sensor a la nube desde un mismo lugar es un trabajo que llevamos años haciendo. En la aeronáutica, lo que cambia no es la cadena en sí, sino las normas a las que está sujeta y la carga de verificación.
Abrimos esta línea como un programa de investigación y desarrollo. Hoy no tenemos ninguna estación instalada en campo; los puntos siguientes muestran el alcance del programa, no productos ya entregados. Con una organización que tenga una necesidad en este campo, definimos el proyecto juntos, empezando por el estudio de viabilidad.